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sábado, 18 de junio de 2016

¡Esto lo sacamos entre todos!


En todos estos años desde que me diagnosticaron esclerosis múltiple he podido comprobar que una enfermedad se lleva mejor cuando uno está acompañado. Por este motivo he querido publicar en mi blog las estampas de las 13 causas de canonización que hay abiertas en la Obra.

Recientemente el Papa Francisco ha declarado venerable a Montse Grases  y esto ha hecho que prepare esta nueva entrada, ya que ella estuvo afectada de un cáncer.

A continuación adjunto información sobre estas personas y la correspondiente estampa para la devoción privada.

  1. San Josemaría
  2. Beato Álvaro del Portillo 
  3. Guadalupe Ortiz de Landázuri
  4. Isidoro Zorzano
  5. Montse Grases
  6. José Luis Múzquiz
  7. Dora del Hoyo 
  8. Toni Zweifel
  9. Tomás Alvira y Paquita Domínguez
  10. Ernesto Cofiño
  11. José María Hernández Garnica
  12. Laura Busca
  13. Eduardo Ortiz de Landázuri 
  14. Encarnita Ortega

Por último animo a cualquier persona aquejada de una molestia, o ¡no!,  a que se familiarice con la causa que más le atraiga.

Estoy seguro que esta será una forma de llevarse mejor con ese invitado imprevisto con el que todos nos encontramos en alguna ocasión.

Al final de cada estampa, se debe rezar un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria. En este enlace podréis descargar un MP3 con las tres oraciones.

Como siempre he dicho, el dolor será el mismo, pero la forma de llevarlo radicalmente diferente.

martes, 2 de septiembre de 2014

¡Álvaro, consígueme este imposible, por favor!

pues eso... con Dios, nada es imposible ;-)

Hace un tiempo un amigo me comentó que sería bueno traducir El invitado imprevisto al chino: “lo que faltaba…” pensé.

Le pregunté si sabía cuántas personas chinas había en el mundo, a lo que me respondió unos 1.300 millones. Viendo mi cara perpleja me aclaró: “de personas, claro”. No acababa de creerme que en China pudiera haber tanta gente.

El primer obstáculo con el que tuve que enfrentarme fue mi madre, ya que me dijo que algo así costaba mucho dinero y ella no podría ayudarme. Le dije que no se preocupara, estamos en la fase de rezar con insistencia a Jesús por esta intención y Él ya se encargará del resto.

Desde el primer momento pensé también en D. Álvaro del Portillo como mi aliado, ya que él durante su vida consiguió muchos “imposibles”.

El siguiente paso lo tenía claro, pedir ayuda a los hijos de mis amigos, que ya me han ayudado otras veces. La oración de los niños y los enfermos es la predilecta de Dios.

También pedí ayuda a Jordi y me prometió buscar una persona china capaz de entender el libro y traducirlo a su idioma.

Desde el principio pensé que esto iba a ser un poco surrealista, pero el 22 de Junio me llegó un e-mail de Jordi en el que me decía haber encontrado la persona adecuada. Se trataba de una mujer china, y me daba sus datos para contactar con ella, aclarándome que no habla castellano y que debía escribirle en inglés.

Pensé en mi amigo Mathias y su mujer Betty, que viven en Alemania y dominan el inglés. Les expliqué por e-mail el asunto a la vez que les envié mi carta en castellano para si la podían traducir.

Casualidades de la vida, a los pocos días recibo contestación y me explican que ellos fueron nada menos que… los padrinos de bautizo (en Barcelona) de esta mujer china que habíamos encontrado para que nos hiciera la traducción.

No me lo podía creer y ahora más que nunca pido la oración a las personas con las que me encuentro, entre ellas una ancianita con la que coincido en el ascensor de la iglesia a la que voy. Le expliqué mi intención y me aseguró que podía contar con sus oraciones.

Para acabar quiero decir que Dongmei, que así se llama la traductora, marchó este verano a su país y se llevó un par de ejemplares en inglés del libro. En septiembre volveremos a hablar.

Ahora le pido más que nunca a D. Álvaro que antes del 27 de septiembre –fecha de su beatificación– me lleguen buenas noticias sobre la traducción al chino del libro.

Estoy seguro que el sentido cristiano del dolor con la ayuda de D. Álvaro será un acicate para que muchas personas chinas descubran la fe católica.