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sábado, 2 de diciembre de 2017

Un trabajo aparentemente inútil

La perseverancia del burrito permite regar todo el campo.
Esta mañana ha ocurrido algo muy particular, ha venido a mi casa Jordi al que conocí hace años. Él me explica que para la asignatura Fotoperiodismo quiere preparar un artículo y hemos hablado de lo siguiente.

Muchas veces he querido resumir la forma de afrontar una enfermedad, en tres aspectos que considero importantes:

  1. Espíritu de lucha
  2. Afán de superación
  3. Optimismo ante la adversidad

Para conseguir estos tres objetivos es necesario tener en cuenta algunos aspectos que considero importantes.

Muchas veces hemos tendido a simplificar estos aspectos con una pregunta muy sencilla: ¿Eres creyente?

En esta ocasión yo quiero ir por otros derroteros: Por un momento me voy a imaginar que no tengo fe.

¿Qué hago?...

Tengo claro que los tres valores que he puesto, serán de mucha utilidad para aceptar la enfermedad y sobrellevarla con garbo.

Ayuda mucho tener un buen apoyo donde agarrarse.

Me doy cuenta de que el dolor llevado un día y otro con optimismo y espíritu de lucha es de gran utilidad para mucha gente.

Creo que la lucha sin fe, será mucho más difícil, pero merece la pena preguntarse lo que hay que hacer para conseguirla.

Una vez una persona me dijo: “Siempre que hablas del dolor citas a Dios”. A lo que le respondí sin dudarlo:
“Realmente no he sido capaz en toda una vida vinculada al sufrimiento, encontrar un sentido al dolor sin nombrar a Dios…”.
Finalmente, termino mi argumentación diciéndole:
“Si tú no fueras creyente el trabajo sería doble, ya que habría que buscar a ese Dios en el que no crees, después encontrarle y finalmente no dejarle nunca”.
El título con el que he encabezado este artículo, lo he hecho sabiendo muy bien que el dolor no es fácil llevarlo en el día a día.  Puede parecer que esta  actividad es sencilla y que no aporta nada y sin embargo puede ayudar y ser útil para mucha gente.

Esto me ha recordado a una figura antigua que yo tengo muy presente: la del borrico de noria, que permitía regar todo un campo con un trabajo aparentemente inútil.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Historia de un guardia urbano, tetrapléjico por una piedra lanzada por un okupa


Esta historia la habréis podido leer en mi libro, en el capítulo 8. Es la historia de Juan José, guardia urbano que, en una manifestación okupa hace cuatro años, recibió una pedrada en la cabeza que le provocó un traumatismo craneoencefálico. Desde entonces, Juan José está tetrapléjico y no puede hablar ni razonar.

Su mujer, al conocernos vino a nosotros preguntándonos cómo podía adaptar su casa. Hablando de su situación sacó a colación que era cristiana y hablamos de la esperanza que se puede encontrar en el dolor. Ella me contó que uno de sus hijos -tienen cuatro- en un momento dado habló mal del okupa que lanzó la piedra. Entonces, la madre contaba: "En un momento de la conversación le interrumpí y le dije: 'no hace falta que hables mal de nadie; papá y mamá ya hemos perdonado a ese señor'...".

Pues bien, el 7 de noviembre pasado me alegró saber que Juan José pudo estar con el Papa, con motivo de la dedicación del templo de la Sagrada Familia, en Barcelona. Os dejo aquí la noticia que salió en La Vanguardia del 10 del mismo mes.

jueves, 26 de agosto de 2010

Superación y victoria


Este es un vídeo breve que narra una historia grande de superación y victoria. La historia de Miguel, un niño de 4 años que sólo puede mover un dedo y necesita respiración asistida para poder sobrevivir... Respiración asistida y mucho amor de sus padres. Así lo describía un periodista en el diario Las Provincias:
El Mar de Miguel es un mar diferente donde flotar es mucho más difícil. Un mar libre de perjuicios y de limitaciones que sus padres, Miguel y Gador, han creado para él. Con tan solo cuatro años, Miguel Camacho sabe perfectamente lo que es la superación. Para él, algo tan habitual como puede ser ir al colegio, se convierte en toda una aventura. Una minusvalía de origen congénito impide al pequeño realizar cualquier tipo de función automática como moverse, respirar, tragar o hacer la digestión. Pero Miguel, con una sola mirada, es capaz de transmitir un mar de sentimientos
Con una enfermedad muscular que le provoca una gran limitación física para realizar tareas propias de su edad, Miguel, gracias a un software y el ordenador con pulsadores especiales se está iniciando en una comunicación alternativa.

Felicito a Miguel por la lección que nos acaba de dar y a sus padres por ser capaces de inculcar este espíritu de lucha a su hijo, muchas gracias.