El "invitado" se llama esclerosis. Es imprevisto, porque no te lo esperas. Un buen día, está y ya no se va. Como si le gustara el lugar... o quisiera fastidiarte. Pero, ¿es posible ser feliz en esa situación? He aquí la experiencia de alguien que dice que sí. Es posible ser feliz en el dolor.
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martes, 17 de enero de 2017
Las casualidades no existen
Al poco de hacerme del Opus Dei aprendí que era muy importante rezar por la persona e intenciones del Papa y del Padre.
Recientemente ha fallecido el Padre, e inicialmente pasé por momentos de "confusión", ya que habían sido muchas las horas y los dolores ofrecidos por él.
Lo que al principio podían parecer unos momentos de "confusión", ahora se han convertido en momentos de rezar más por el próximo Padre.
Por si esto fuera poco, ha vuelto a acurrir algo que cada vez va siendo más habitual, se trata de los "pactos chinos". Hoy han venido a verme a mi casa dos personas, una de las cuales era de origen chino. Por eso, hoy es un día histórico: he firmado mi primer "pacto chino" con un chino. Cada vez me viene más a la cabeza rezar por ese gran país.
Para colmo también ha venido a mi casa Javi y cuando le he pedido hacer la oración me saca una imagen china.
Ya se ve que las casualidades no existen y que detrás de todo hay algo más.
lunes, 23 de mayo de 2016
¡Un pacto chino!
Este fin de semana ha vuelto a suceder algo que va siendo habitual, vienen a mi casa familias al completo.
Ahora que tengo El invitado imprevisto en chino, les propongo hacer un pacto, un “pacto chino” les aclaro.
Los más pequeños me miran con cara de asombro y para romper el hielo les digo: una de las características de los pactos chinos es que son con chuches... podéis abrir el cajón superior del archivador y veréis todo lo que os comento.
Cuando abren el cajón y ven todas las golosinas parece que no se lo acaben de creer, pero cuando les enseño el libro en chino comprueban que todo va muy en serio.
Por mi parte les explico que voy a rezar y ofrecer todas las molestias de mi enfermedad por cada uno de ellos. Los más pequeños ponen cara de sorpresa, pero al final empiezan a decir lo que ellos están dispuestos a hacer: dejar ordenado el cuarto, obedecer a la primera, no enfadarse…
De esta forma, entre todos, encomendamos el posible viaje del Papa a China. Antes de irse, con el libro ya en la mano, les digo que entre todos podremos rezar por ese viaje tan importante.
Por último, concluyo la visita diciéndoles que el primer ejemplar en chino se lo he dado al Papa, con una carta en la que le decía que pediré oraciones por esa visita. Con cierta intención les explico que se trata de un trabajo en equipo, por lo que todos debemos implicarnos.
De esta forma damos concluido nuestro pacto chino con el compromiso firme de ofrecer a Jesús lo que nos pueda pedir para ser mejores.
miércoles, 13 de febrero de 2013
¡Gracias, Benedicto XVI!
El pasado lunes pude escuchar en los medios de comunicación la renuncia de Benedicto XVI:
“Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”Rápido me vinieron a la memoria dos recuerdos:
Por un lado, la carta que me envió un colaborador suyo en verano de 2010, donde agradecía de parte del Papa el ejemplar de El invitado imprevisto que le hice llegar. En ella me decía textualmente:
“Su Santidad agradece esta sincera muestra de cercanía a su Persona y pide al Señor que le conceda abundantes gracias que le fortalezcan en su vida cristiana y en el espíritu de servicio en favor de las personas con discapacidad”El otro recuerdo especialmente mágico fue el 20 de agosto de 2011 en la Jornada Mundial de la Juventud, cuando inesperadamente un chaparrón y un fuerte viento hacían peligrar el acto. Por unos momentos pareció que todo se venía abajo, fue entonces cuando el Papa dijo:
“Vuestra fuerza es mayor que la lluvia”Entiendo, como afectado de esclerosis múltiple que nunca podré renunciar a mi enfermedad, sin embargo admiro la sencillez que ha mostrado el Papa cuando, después de haberlo considerado en la presencia de Dios y con total libertad, ha visto que lo mejor para la Iglesia era presentar su renuncia.
Me uno a las palabras que el Prelado del Opus Dei ha escrito con motivo de esta decisión:
“La Iglesia siente hoy una especial necesidad de agradecer a Benedicto XVI su rico y fecundo Magisterio, y también su ejemplo humilde y generoso de servicio a la Iglesia y al mundo”.Después de la audiencia de hoy –la primera de las últimas tres–, añado este vídeo que me ha gustado: el Santo Padre muestra su paz, su humildad, su bondad... y que se apoya –siempre– en nuestras oraciones:
sábado, 27 de noviembre de 2010
Historia de un guardia urbano, tetrapléjico por una piedra lanzada por un okupa
Esta historia la habréis podido leer en mi libro, en el capítulo 8. Es la historia de Juan José, guardia urbano que, en una manifestación okupa hace cuatro años, recibió una pedrada en la cabeza que le provocó un traumatismo craneoencefálico. Desde entonces, Juan José está tetrapléjico y no puede hablar ni razonar.
Su mujer, al conocernos vino a nosotros preguntándonos cómo podía adaptar su casa. Hablando de su situación sacó a colación que era cristiana y hablamos de la esperanza que se puede encontrar en el dolor. Ella me contó que uno de sus hijos -tienen cuatro- en un momento dado habló mal del okupa que lanzó la piedra. Entonces, la madre contaba: "En un momento de la conversación le interrumpí y le dije: 'no hace falta que hables mal de nadie; papá y mamá ya hemos perdonado a ese señor'...".
Pues bien, el 7 de noviembre pasado me alegró saber que Juan José pudo estar con el Papa, con motivo de la dedicación del templo de la Sagrada Familia, en Barcelona. Os dejo aquí la noticia que salió en La Vanguardia del 10 del mismo mes.
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lunes, 23 de agosto de 2010
Desde el Vaticano...
Hace unas semanas escribí una carta al Santo Padre Benedicto XVI, con un ejemplar de El invitado imprevisto. Cuál no fue mi sorpresa cuando recibí, hace pocos días, una carta del Vaticano agradeciéndome mis palabras de parte del Papa... Es una alegría ver que los católicos tenemos a alguien al que de verdad nos podemos dirigir como padre...; porque lo es, y yo lo he notado con esta carta. ¡Gracias, Santo Padre!
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