El "invitado" se llama esclerosis. Es imprevisto, porque no te lo esperas. Un buen día, está y ya no se va. Como si le gustara el lugar... o quisiera fastidiarte. Pero, ¿es posible ser feliz en esa situación? He aquí la experiencia de alguien que dice que sí. Es posible ser feliz en el dolor.
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martes, 23 de agosto de 2016
¡Gracias cuidadores!
He podido leer el artículo aparecido en El Periódico con fecha 2 de agosto, bajo el título “Beneïts cuidadors” y esto ha hecho que quiera poner por escrito una vivencia personal.
Resulta que hace 25 años me diagnosticaron esclerosis múltiple, cuando entonces sólo pensaba en subirme a los andamios y dirigir obras, tal y como me habían enseñado en la carrera. En aquel momento, pensé que todo cambiaba radicalmente y que lo único que podía dar sentido a mi nueva situación era compartir la fe que recibí de mis padres con las personas más allegadas.
Sin darme cuenta iba descubriendo algo que no había imaginado nunca: con el tiempo y el trato diario, acabé sintiendo por mis cuidadores -que no eran parientes míos-, un aprecio muy especial.
Siempre tuve claro el papel de mis padres, pero viendo cómo mis cuidadores se desvivían por mí me doy cuenta que ellos hacen lo mismo que mi madre hizo en su día y por este motivo les estoy profundamente agradecido.
De todos modos estoy haciendo lo que aprendí desde niño que es rezar por todo aquello que quiero, y en este sentido, mis cuidadores y amigos poco a poco comparten lo mismo.
Soy consciente que muchas personas podrían tildarme de sentimental, ya que en los dos casos siento por ellos lo que una madre por sus hijos, aunque no lo exteriorice.
* Carta publicada en El Periódico, el 11 de agosto de 2016
lunes, 21 de septiembre de 2015
¡Madre sólo hay una!
Puede parecer un tópico el título, pero después de mi última infección, he perdido la movilidad de la mano derecha con la que dirigía mi silla de ruedas, y me parece de lo más acertado. Me explico.
Por si esto pudiera parecer poco, mi médico me dijo que a partir de ahora debía dormir con un respirador, ya que también tengo dificultades respiratorias debido a mi esclerosis.
Este panorama podría parecer poco alentador para una persona que no hubiera oído hablar nunca de Dios, pero la fe que me transmitieron mis padres hace que un día y otro siga luchando sin desfallecer.
Hace un tiempo uno de mis cuidadores me dijo:
“tú siempre hablas de Dios cuando intentas explicarme tu enfermedad, pero sin Él ¿cómo la explicarías…?”a lo que le respondí como quien lo tiene bien experimentado:
“simplemente no tiene explicación…”.Con el ánimo de aclararle mi respuesta, le añadí que una persona sin fe, que se encontrara ante una situación como esta, le diría que la operativa para encontrar un sentido a su dolor es un poco más larga, y que lo mejor –y lo que yo haría en su lugar– es que busque a ese Jesús que desconoce, encontrarle y una vez lo hubiera hecho no dejarle nunca. Esta es la verdadera fuerza que me alienta.
Por otra parte en momentos límites como este, me doy cuenta de la ayuda tan valiosa que son los sacramentos, la santa Misa y la confesión que procuro vivir con mayor intensidad.
Junto con lo que he dicho anteriormente, me doy cuenta del papel tan importante que tienen en mi vida mi madre y las personas que en todo momento me acompañan en mi día a día.
Me gusta recordar el final de El invitado imprevisto en el cual reproduzco mi conversación con el Señor en el momento que pase a rendirle cuentas y le pueda ver cara a cara por toda la eternidad.
El Señor me mirará, se sonreirá y me dirá:
“Te conozco. Entra. Puedes dejar la silla de ruedas en la puerta”
miércoles, 11 de mayo de 2011
A mi madre
Estos días he sabido que en Sudamérica, el día de la madre se celebra en días distintos al nuestro. El domingo pasado, lo era en Argentina y en algún otro lugar. Ayer, me dijeron que en México.
Pues bien, estos días he visto dos vídeos que me han gustado especialmente y quería ponerlos aquí. Como un agradecimiento -nunca será suficiente lo que pueda agradecerle- a mi madre. Uno, gracias a Alfonso, que lo publicaba en su blog. Y otro, el que viene a continuación, visto en este otro blog. ¡Gracias a mi madre y a todas las madres del mundo por querernos traer! :)
Pues bien, estos días he visto dos vídeos que me han gustado especialmente y quería ponerlos aquí. Como un agradecimiento -nunca será suficiente lo que pueda agradecerle- a mi madre. Uno, gracias a Alfonso, que lo publicaba en su blog. Y otro, el que viene a continuación, visto en este otro blog. ¡Gracias a mi madre y a todas las madres del mundo por querernos traer! :)
martes, 17 de agosto de 2010
Andrea Bocelli y la vida que le dieron...
Hace un tiempo vi este video: en él, el cantante italiano -ciego- Andrea Bocelli cuenta una historia muy conmovedora, sobre una vida que fue liberada del aborto. Pienso que vale la pena escucharle...
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