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viernes, 18 de marzo de 2016

Toni García, el destino llama a nuestra puerta


He podido ver con mucho interés el vídeo sobre Toni García y su vinculación con el deporte.

También me ha llamado la atención el libro que ha escrito con el título: Míster, ¿por qué yo no?

A los 27 años dejó el fútbol en activo, y se convirtió en entrenador de un equipo de la Escuela Deportiva Brafa.

Hasta aquí no tendría nada de particular si no fuera porque los dos tenemos una edad parecida, hemos trabajado en la Escuela Deportiva Brafa y estamos afectados por una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa.

Seguimos coincidiendo en el espíritu de lucha, afán de superación y optimismo ante la adversidad.

Tuve la suerte de recibir una fe de mis padres, que me ha permitido llevar mi dolencia con alegría y entereza durante 26 años.

Me quedo muy tranquilo cuando pienso en todo lo que aprendí de pequeño, que ahora podría resumir muy brevemente en que la vida es una carrera de obstáculos, que tiene como meta el Cielo y que debo superar deportivamente, con la ayuda de Dios.

Me encantaría que Toni también descubriera la ayuda tan grande que supone contar con un entrenador divino, y que juntos colaboremos en mostrar a muchas personas, la alegría que proporciona la compañía de Dios a la hora de llevar una enfermedad.

Os dejo el vídeo de que os hablaba al principio:

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Un juego de equipo


En la misma semana me entero de dos casos parecidos, pero con un desenlace muy distinto, que me han hecho reflexionar como enfermo: el de Brittany Maynard y el de Lauren Hill, dos jóvenes norteamericanas con un cáncer terminal.

La primera decidió quitarse la vida recurriendo al “suicidio asistido”; la segunda quiso cumplir un sueño –jugar un partido de básquet de la liga universitaria– y recaudar fondos para la investigación en tumores cerebrales.

Me identifico con Lauren  y el ejemplo que transmite de lucha ante la adversidad, un ejemplo de victoria y superación.

En la actualidad estoy perdiendo mi mano derecha, que es lo que me permitía de forma autónoma controlar mi silla de ruedas eléctrica. En momentos difíciles como este, me sirve de ayuda el ejemplo de Lauren.

En los 25 años que llevo enfermo de esclerosis múltiple, me he podido dar cuenta de la importancia que tiene el estar acompañado en todo momento y sentirse querido por las personas más allegadas.

Recuerdo que una de las veces que estuve ingresado en el Hospital, por una de esas interminables infecciones de orina, me comentó mi amigo Miquel: “Joaquín, ha venido mucha gente a verte, ¿prefieres estar a solas un rato…?”

No dudé en decirle que no, ya que sabía por otras veces la importancia de sentirse acompañado en todo momento. Siempre he tenido claro que una persona enferma debe saber que cuenta con un equipo humano y profesional que le ayudará a sobrellevar la enfermedad.

Esto me ha recordado un artículo que leí sobre los cuidados paliativos y la importancia que tienen para un enfermo grave, ya que permiten contar con unas personas que se preocupan del bienestar del enfermo.

Lauren es “una testigo de la vida”:
Ella sabe que su final está llegando, pero no sabe cuándo. En el tiempo que tiene, ella vivirá más plenamente que muchos de nosotros. Lauren Hill está realmente muriendo con dignidad”.
La cadena deportiva ESPN le ha dedicado un corto documental donde ella asegura:
cada día es una batalla más. A veces gano, a veces voy perdiendo. Pero es una lucha permanente”.
Estoy convencido que si Brittany Maynard hubiera tenido a su alrededor las atenciones y el cuidado que siempre me han procurado mis amigos, hubiera reaccionado de otro modo, ya que nadie pide que le quiten la vida si cuenta con unas personas que le ayuden a sobrellevar su situación. En este sentido, el papel de las personas que rodean a un enfermo es clave para superar una enfermedad. La dolencia es personal, pero el juego es del equipo.

Tengo claro que nadie desea el dolor, por lo que es de vital importancia que las personas que rodean al enfermo le ayuden en todo lo posible.