domingo, 10 de abril de 2016

¡Tenemos un nuevo reto: a por tu millón de chinos!

Las recientes declaraciones del Papa Francisco que podéis ver en el siguiente vídeo sobre cómo los católicos viven su fe en China, me ha sugerido proponer a las visitas que vienen a verme que se sumen a la causa.



Hace un tiempo, vinieron Miquel, Óscar y Pep y entre los cuatro surgió una idea que quiero llevar a cabo. Se trata de conseguir que muchas personas recen por China.

A todos, a lo largo de la vida, se nos presenta el “invitado imprevisto” en cualquiera de sus formas: pequeña contrariedad, molestia física, dolor en general, alguna enfermedad seria…

Había pensado desde el blog, que cada persona amiga pueda rezar y comprometerse a ofrecer su “invitado imprevisto” por un millón de chinos. ¿Cómo?

Te propongo que formes parte de una especie de "carrusel de oraciones": rellenando este formulario te comprometes a rezar, todos los días, por uno de los más de 1.300 millones de chinos, de los cuales, se calcula que unos 12 millones (3%) son católicos. Tampoco es tan difícil, ¿no? Y, si me dejas tu correo, a medida que vayamos siendo más, te iré avisando.


Finalmente quiero mostraros algo que me hace mucha ilusión: El invitado imprevisto ya está en chino y aquí podéis ver la nueva portada... No entiendo nada, pero, ¿verdad que anima a rezar más por ese gran país? :)


viernes, 18 de marzo de 2016

Toni García, el destino llama a nuestra puerta


He podido ver con mucho interés el vídeo sobre Toni García y su vinculación con el deporte.

También me ha llamado la atención el libro que ha escrito con el título: Míster, ¿por qué yo no?

A los 27 años dejó el fútbol en activo, y se convirtió en entrenador de un equipo de la Escuela Deportiva Brafa.

Hasta aquí no tendría nada de particular si no fuera porque los dos tenemos una edad parecida, hemos trabajado en la Escuela Deportiva Brafa y estamos afectados por una enfermedad incurable, progresiva y degenerativa.

Seguimos coincidiendo en el espíritu de lucha, afán de superación y optimismo ante la adversidad.

Tuve la suerte de recibir una fe de mis padres, que me ha permitido llevar mi dolencia con alegría y entereza durante 26 años.

Me quedo muy tranquilo cuando pienso en todo lo que aprendí de pequeño, que ahora podría resumir muy brevemente en que la vida es una carrera de obstáculos, que tiene como meta el Cielo y que debo superar deportivamente, con la ayuda de Dios.

Me encantaría que Toni también descubriera la ayuda tan grande que supone contar con un entrenador divino, y que juntos colaboremos en mostrar a muchas personas, la alegría que proporciona la compañía de Dios a la hora de llevar una enfermedad.

Os dejo el vídeo de que os hablaba al principio:

miércoles, 3 de febrero de 2016

¡Basta ya de jugar con nosotros!


Ya han pasado 26 años desde que me diagnosticaron esclerosis múltiple. Es lamentable que en todo este tiempo los políticos y personas afines nos utilicen como herramienta electoral.

Yo me quedo con la atención y el cariño que han puesto mi familia y amigos en procurar que en cada momento pudiera compensar las limitaciones que, por mi situación de enfermo, he de sufrir.

Me identifico totalmente con el director médico del Hospital Centro de Cuidados Laguna, el Dr.Javier Rocafort, en la entrevista que le hacen:
Quienes proponen el suicidio asistido no confían en los profesionales de paliativos".
Si mi familia hubiera optado por quitarme de en medio y evitar que sufriera, hubiera sido todo más fácil, desde luego, pero me hubieran privado de ver cómo en todo este tiempo se han desvivido por mí.

Borja y Carlos, hermanos míos, tenían contrato indefinido y decidieron apostar por la causa de las personas con discapacidad. De esta forma nos aventuramos y decidimos constituir la empresa BJ Adaptaciones.

Como al principio no teníamos medios ni recursos económicos, decidimos que el domicilio fiscal fuera el del piso de Borja.

En todo este tiempo he podido comprobar en primera persona los valores implícitos que tienen las personas con discapacidad: espíritu de lucha, afán de superación y optimismo ante la adversidad.

Me sorprende ahora que otros quieran ofrecer una alternativa tan sencilla al sufrimiento humano como el suicidio. Creo que no es justo, atendiendo a la lucha personal de tantas personas por superarse. Es como matar moscas a cañonazos.

Las vidad de tantas personas que conozco todos los días me confirman todo esto que digo. Muestra de ello son los candidatos a los Premios Romper Barreras que cada año se presentan. Por ello, os animo a que entréis en estos premios y votéis los vídeos: una pequeña ayuda que les podemos dar.

miércoles, 27 de enero de 2016

¿El invitado imprevisto en chino?


En 1990 yo jugaba al fútbol y mi vida era la normal de una persona joven. Lo he contado ya algunas veces en este blog, pero cuando lo pienso me río un poco de "mis planes": Dios sabe más...: hice el servicio militar con la idea de terminar pronto mis estudios de Arquitectura Técnica y cumplir un sueño: subirme a los andamios y dirigir obras desde allí.

"Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes"... Lo he oído alguna vez. Y supongo que Dios se ríe mucho conmigo.

Me diagnosticaron esclerosis múltiple y el sueño de subir a los andamios se transformó en subirme a una silla de ruedas.

En el año 2003 no dejó de sorprenderme el día que mi amigo Toni, entonces director del Diari de Tarragona, me hizo la siguiente pregunta: ¿por qué no escribes un libro? Nunca había pensado, ni de broma, en algo así. En mi vida todo sucedía sin pensarlo: los primeros síntomas, el diagnóstico que todos conocemos… Así llegó la enfermedad, como un invitado al que no se espera.

Ahora resulta que El invitado imprevisto, ese libro que escribió Toni –él es la auténtica mano, todo hay que reconocerlo y le estoy muy agradecido–, con reflexiones que le iba expresando sobre mi vida, después de editarse en inglés, se ha traducido también al chino (¡!). Se realizará una edición en ese idioma para los chinos que residen en España y otra para los que viven en el inmenso país asiático.

Mi amigo Jorge P., que viaja mucho a Singapur, me dijo que él se encargaría de la edición para China.

No acabo de creerme, una vez más, todo lo que está pasando.

He querido compartir con todos los lectores del blog, un vídeo sobre China que me han hecho y que refleja el potencial de este gran país.

Con esto voy a pediros un trato; a ver si podéis: que me ayudéis a rezar por esta nueva intención. ¿Verdad que me ayudaréis? ;-)

viernes, 25 de diciembre de 2015

A todos los que lucháis…

Me ha llamado la atención el vídeo navideño “A todos los que lucháis, Feliz Navidad” de la Clínica Universidad de Navarra:



En él aparecen dos personas afectadas por una dolencia, que son pacientes del hospital.

Carlos, el chico más pequeño, coge un muñeco de un superhéroe que hay en el Belén. Entonces aparece nuestro segundo protagonista con un cómic en la mano y resulta que trata sobre el mismo personaje que tiene Carlos en la mano.

Algo así me ha recordado un comentario que me hicieron en una ocasión:
“Una cosa es coger el autobús y otra ser arrollado por él” 
Cuando alguien tiene una enfermedad en este sentido, es como si el autobús le hubiera arrollado. Por lo tanto, conviene tener muy claro qué es lo que mueve la vida de una persona, para que luego pueda sobrellevar cualquier limitación o dolencia.

Cuando hablamos del dolor humano hace falta encontrar algo de peso que le dé cierto sentido. La fe que recibí de mis padres es lo que me ayuda un día y otro a sobrellevar las limitaciones de mi esclerosis.

Ahora, por ejemplo, la enfermedad me afecta a los pulmones y debo ponerme durante toda la noche y en momentos puntuales del día un respirador, lo que podría parecer algo insufrible sumado a las limitaciones de mi enfermedad. Esto puede ser una ocasión para rezar más por las personas que quiero y aprecio. El dolor será el mismo, pero la forma de sobrellevarlo cambiará radicalmente.

Algo así podría parecer que no tiene importancia, pero en el momento que después de esta vida hay otra, sí la tiene. En este sentido la ayuda de los sacramentos, como la Santa Misa, o la confesión son de un valor inestimable.

En ocasiones me he encontrado con personas totalmente descreídas que piensan que esto no es así, entonces yo les digo:
“En tu caso yo lo que haría para sobrellevar cualquier dolor, es buscar a ese Dios en el que no crees, encontrarle y no dejarle nunca”…
Hoy, que es Navidad, puede ser un buen objetivo descubrir una vida junto a Jesús: ¡FELIZ NAVIDAD!

Llegado a este punto, sólo quedaría preocuparse de hacer lo que dicen los protagonistas del vídeo: “Cuídamelo bien”.

domingo, 20 de diciembre de 2015

La historia del fracaso de Dios

Recientemente he este visto el vídeo del Papa y me ha llevado a preparar nueva entrada, ya que estamos en la recta final del tiempo de Adviento.



Puede sorprender que cuando queda poco para la Navidad, el Papa Francisco hable del Rosario y del Via Crucis. Realmente esto me ha recordado algo que no deja de ser paradójico: Un Dios que nace en una cueva y muere en una cruz.

Indudablemente detrás de algo así, se esconde algo grande. Esto ha hecho que quiera compartir en mi blog el Rosario y el Vía Crucis que rezo a diario y que tanto me ayuda a sobrellevar la esclerosis.

A continuación incluyo el Rosario y el Via Crucis:

Links misterios del Rosario:

  1. Gozosos (lunes y sábados)
  2. Dolorosos (martes y viernes)
  3. Gloriosos (miércoles y domingos)
  4. Luminosos (jueves)

Y aquí, el Via Crucis (texto de san Josemaría)

Espero que esto ayude a que muchas personas puedan descubrir el sentido que tiene el dolor en el hombre.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Y los fines de semana…


Ha ocurrido lo que me temía hace años, ya no puedo mover ninguna de las dos manos. Esto me ha hecho valorar todo lo que tengo y darme cuenta de lo que puedo hacer a partir de ahora.

Los sábados y domingos acostumbro a tener visitas, en mi casa, de familias al completo, estudiantes, universitarios… En ocasiones introduzco la conversación, especialmente cuando vienen estudiantes, preguntándoles si se consideran bien formados. Algunas veces asienten con la cabeza seguros de sí mismos y acostumbro a preguntarles:
“Entonces sabrás muy bien qué sentido tiene todo lo que me está pasando, por qué me ha tocado a mí y por qué Dios permite esto…"
Cuando alguien me dice que no cree en nada, añado:
“¡Fantástico! Estaba deseando saber qué sentido le da al sufrimiento una persona que no cree en nada como tú, cuando se encuentra el dolor en su vida”.
Estoy convencido que algo así les ayuda a reflexionar y plantearse el sentido del hombre en la tierra.

Sin esperar a que ellos me lo expliquen, les adelanto que para mí el cielo da respuesta a los interrogantes que nos hacemos cuando aparece el dolor en nuestras vidas.

Otras veces les comento que acostumbro a dormir mal y que de madrugada, cuando me despierto, ofrezco todos los dolores por las personas que van a venir ese día, sin saber quién será. Les digo:
“¡Debéis valer mucho porque las molestias han sido grandes!”
Si lo veo oportuno les ofrezco un ejemplar de El invitado imprevisto, lo que me permite dar continuidad a la visita, ya que les suelo decir que cuando lo lean, volvamos a vernos para que puedan darme su opinión. Sobre todo les insisto que sólo me quedan unos pocos ejemplares y que por lo tanto el libro no debe quedarse aparcado en un estante.

Ahora que el libro se ha traducido al chino y que próximamente se editará, estoy pidiendo a los hijos pequeños de mis amigos que me ayuden a rezar por los más de 1.360 millones de chinos.

Sé que la oración de los niños y los enfermos es muy querida por Jesús. Estoy convencido de que el libro será una forma de conseguir que muchas personas en China descubran a Jesús a través del dolor humano.

domingo, 1 de noviembre de 2015

¿Cómo se puede ser feliz en el dolor?


Vuelvo a pasar por uno de esos momentos límite que me parecen insufribles y me viene a la cabeza una de las preguntas de El invitado imprevisto, que precisamente titula este artículo.

Si no hay nada más alejado de los deseos de felicidad del hombre que el sufrimiento humano, ¿Cómo se puede ser feliz en el dolor?

En una ocasión, una chica me hizo esta misma pregunta delante de 100 estudiantes de 2º de Medicina, que no se conformaban con una respuesta cualquiera. Le respondí:
En sí mismo el dolor no da la felicidad, es necesario buscar algo que te ayude a encontrarlo. En este sentido el trato con Dios y los sacramentos son de un valor inestimable.”
A partir de aquella respuesta, le siguieron más preguntas que fueron despertando la expectación del público. Entonces me di cuenta que todo lo relacionado con el dolor humano despierta un gran interés.

Llegó un momento que otra estudiante me preguntó:
¿has pensado alguna vez en suicidarte?
Como enseguida noté que la pregunta me la hacía por algún motivo personal, le respondí:
Desde luego que sí, especialmente esta mañana, ya que ha sido durísima…
Después de dejar pasar unos segundos le aclaré:
el dolor en sí no me gusta, ni para mí ni para nadie. En esos casos me planteo dos opciones: suicidarme o luchar por ganarme el cielo. De las dos me quedo con la segunda y qué quieres que te diga,  estoy seguro que he acertado, ya que a pesar del sufrimiento soy feliz.
Me doy cuenta que las personas no están acostumbradas a dar respuesta al sufrimiento y eso les obliga a reflexionar sobre el sentido de sus vidas. Muchas veces una sonrisa en medio del dolor es la mejor receta.

viernes, 25 de septiembre de 2015

¡Esto ya se pasa de la raya!

sonreír, a pesar de todo, es una buena idea ;-)
Una vez más vuelvo a estar en la cama por otra de esas interminables infecciones de orina.

Mi madre me acompaña con un portátil y dispuesta a escribir este artículo.

Nunca pensé escribir un texto en estas condiciones, pero he podido ver en el mapamundi del blog, todos los lugares del mundo que conectan con la página de El invitado imprevisto y esto ha hecho que vuelva a sacar fuerzas, pensé en nuestros lectores y me decidí a escribir estas líneas. Para colmo me cuesta hablar y apenas me oye mi madre, pero… nada, ¡a lidiar con el toro y a sacar fuerzas de lo débil!

Como se vuelve a tratar de una situación límite,  he querido recordar unas palabras que me dijo un amigo en una ocasión, viendo mi estado de salud en aquel entonces:
“Joaquín, lo que te sucede es muy sencillo de entender, Jesús quiso redimir a los hombres naciendo en una cueva y muriendo en una cruz, por lo tanto tú ahora debes corredimir con tu esclerosis, ya descubrirás cuando vayamos al cielo, el bien tan grande que ha derivado de tu dolor ofrecido con una sonrisa”.
Me tranquiliza comprobar que un dolor ofrecido a Dios puede ser de utilidad, desde luego el dolor será el mismo, pero la forma de llevarlo cambia radicalmente. Me quedo muy esperanzado al saber que de todo esto que me sucede, aunque en ocasiones me parezca insufrible, puede derivarse un bien muy grande para otras personas y que yo pueda unir mis dolores a los de Jesús.

lunes, 21 de septiembre de 2015

¡Madre sólo hay una!


Puede parecer un tópico el título, pero después de mi última infección, he perdido la movilidad de la mano derecha con la que dirigía mi silla de ruedas, y me parece de lo más acertado. Me explico.

Por si esto pudiera parecer poco, mi médico me dijo que a partir de ahora debía dormir con un respirador, ya que también tengo dificultades respiratorias debido a mi esclerosis.

Este panorama podría parecer poco alentador para una persona que no hubiera oído hablar nunca de Dios, pero la fe que me transmitieron mis padres hace que un día y otro siga luchando sin desfallecer.

Hace un tiempo uno de mis cuidadores me dijo:
“tú siempre hablas de Dios cuando intentas explicarme tu enfermedad, pero sin Él ¿cómo la explicarías…?” 
a lo que le respondí como quien lo tiene bien experimentado:
simplemente no tiene explicación…”.
Con el ánimo de aclararle mi respuesta, le añadí que una persona sin fe, que se encontrara ante una situación como esta, le diría que la operativa para encontrar un sentido a su dolor es un poco más larga, y que lo mejor –y lo que yo haría en su lugar– es que busque a ese Jesús que desconoce, encontrarle y una vez lo hubiera hecho no dejarle nunca. Esta es la verdadera fuerza que me alienta.

Por otra parte en momentos límites como este, me doy cuenta de la ayuda tan valiosa que son los sacramentos, la santa Misa y la confesión que procuro vivir con mayor intensidad.

Junto con lo que he dicho anteriormente,  me doy cuenta del papel tan importante que tienen en mi vida mi madre y las personas que en todo momento me acompañan en mi día a día.

Me gusta recordar el final de El invitado imprevisto en el cual reproduzco mi conversación con el Señor en el momento que pase a rendirle cuentas y le pueda ver cara a cara por toda la eternidad.

El Señor me mirará, se sonreirá y me dirá:
“Te conozco. Entra. Puedes dejar la silla de ruedas en la puerta