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lunes, 23 de mayo de 2016

¡Un pacto chino!


Este fin de semana ha vuelto a suceder algo que va siendo habitual, vienen a mi casa familias al completo.

Ahora que tengo El invitado imprevisto en chino, les propongo hacer un pacto, un “pacto chino” les aclaro.

Los más pequeños me miran con cara de asombro y para romper el hielo les digo: una de las características de los pactos chinos es que son con chuches... podéis abrir el cajón superior del archivador y veréis todo lo que os comento.

Cuando abren el cajón y ven todas las golosinas parece que no se lo acaben de creer, pero cuando les enseño el libro en chino comprueban que todo va muy en serio.

Por mi parte les explico que voy a rezar y ofrecer todas las molestias de mi enfermedad por cada uno de ellos. Los más pequeños ponen cara de sorpresa, pero al final empiezan a decir lo que ellos están dispuestos a hacer: dejar ordenado el cuarto, obedecer a la primera, no enfadarse…

De esta forma, entre todos, encomendamos el posible viaje del Papa a China. Antes de irse, con el libro ya en la mano, les digo que entre todos podremos rezar por ese viaje tan importante.

Por último, concluyo la visita diciéndoles que el primer ejemplar en chino se lo he dado al Papa, con una carta en la que le decía que pediré oraciones por esa visita. Con cierta intención les explico que se trata de un trabajo en equipo, por lo que todos debemos implicarnos.

De esta forma damos concluido nuestro pacto chino con el compromiso firme de ofrecer a Jesús lo que nos pueda pedir para ser mejores.

martes, 17 de enero de 2017

Las casualidades no existen


Al poco de hacerme del Opus Dei aprendí que era muy importante rezar por la persona e intenciones del Papa y del Padre.

Recientemente ha fallecido el Padre, e inicialmente pasé por momentos de "confusión", ya que habían sido muchas las horas y los dolores ofrecidos por él.

Lo que al principio podían parecer unos momentos de "confusión", ahora se han convertido en momentos de rezar más por el próximo Padre.

Por si esto fuera poco, ha vuelto a acurrir algo que cada vez va siendo más habitual, se trata de los "pactos chinos". Hoy han venido a verme a mi casa dos personas, una de las cuales era de origen chino. Por eso, hoy es un día histórico: he firmado mi primer "pacto chino" con un chino. Cada vez me viene más a la cabeza rezar por ese gran país.

Para colmo también ha venido a mi casa Javi y cuando le he pedido hacer la oración me saca una imagen china.

Ya se ve que las casualidades no existen y que detrás de todo hay algo más.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un trabajo en equipo…


De pequeño en una ocasión me hablaron del valor que tenía el trabajo diario de un borrico de noria. Entonces, no sabía lo que era. Con el tiempo, busqué en Internet qué es lo que había al respecto.

Pienso ahora en las características de un asno joven, las orejas  puntiagudas y el trote decidido y alegre.

La aparente rutina del borriquito dando vueltas alrededor de la noria puede parecer que no sirve para nada, que no tiene sentido su trabajo. Sin embargo, algo así permite sacar agua del pozo, subirla hasta la superficie y regar los campos. Con ello, Dios hace florecer las plantas y crecer las hojas.

Actualmente por la evolución de mi esclerosis me doy cuenta que cada día voy perdiendo poco a poco mis fuerzas, como el borrico dejándose la vida en el lento rodar de la noria. En realidad estoy ante un gran desafío, un proyecto de ámbito mundial por el que estoy pidiendo ayuda, especialmente a los hijos de mis amigos.

Ellos me miran con cara de sorpresa cuando les entrego un ejemplar en chino de El invitado imprevisto y les propongo mi pacto chino, al mismo tiempo que les  recuerdo, con cierta complicidad, que Jesús siente predilección por la oración de los niños y de los enfermos.

Ahora voy a aprovechar que aquí estamos las dos partes para involucrar a Jesús en un determinado asunto. A continuación se lo propongo y quedamos que a partir de ahora “trabajaremos en equipo”.